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Tratamiento de aguas residuales, efluentes y aire al servicio del Medio Ambiente

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Tratamiento de aguas residuales industriales mediante evaporación al vacío

La evaporación al vacío es uno de los procedimientos más eficientes para el tratamiento de efluentes industriales, ya que permite separar con gran eficacia los contaminantes que se encuentran en el agua. Se trata de una tecnología indispensable para aquellas empresas que quieran implantar un sistema de vertido cero.

Tras un proceso de evaporación se obtienen elevadísimos porcentajes de agua destilada (95%) y una cantidad muy pequeña de rechazo (5%) para ser gestionado. Este rechazo es tan pequeño debido a la elevada concentración de residuos que se consigue en el proceso. Gracias a ello, las industrias que han de tratar caudales medios y grandes pueden beneficiarse de importantes ahorros, ya que el volumen de residuos que se han de enviar a gestionar se reduce considerablemente.

También es una tecnología muy adecuada para la producción del agua de alta calidad que numerosas industrias necesitan para incorporar a sus procesos productivos.

Ventajas de los evaporadores al vacío:

  • Alta calidad del destilado.
  • Es posible recuperar hasta un 97% de agua limpia.
  • Permite la reutilización de las aguas tratadas.
  • Puede tratar los efluentes más complejos.
  • Bajo consumo de electricidad.
  • Diseño flexible y compacto de las máquinas.
  • Es una tecnología de fácil uso y requiere poco mantenimiento.
  • Alta reducción y concentración de los residuos líquidos.

Otro aspecto a destacar de los evaporadores al vacío es su versatilidad y el gran número de ocasiones en que pueden ser aplicados (siempre y cuando los resultados justifiquen la inversión necesaria para su instalación, ya que no son la tecnología más económica). Los evaporadores al vacío son especialmente adecuados para la separación y el tratamiento de:

  • Hidrocarburos disueltos en aguas contaminadas.
  • Emulsiones aceitosas.
  • Tratamiento de lixiviados.
  • Aguas de enjuague de metalización galvánica.
  • Aguas de desengrase.
  • Aguas con alto contenido de sustancias oleosas.
  • Aguas con alto contenido de metales pesados.
  • Aguas con alto contenido de sales disueltas.

Es habitual completar un proceso de evaporación al vacío con otras tecnologías de tratamiento de aguas residuales, que se pueden aplicar anteriormente (membranas, procesos físco-químicos, etc.), sometiendo al efluente a un pre-tratamiento que facilite el proceso de evaporación, o posteriormente si se quiere obtener un concentrado todavía mayor. En este segundo caso la tecnología más adecuada son los cristalizadores, que pueden ser utilizados de dos maneras:

  1. Cristalizador usado como una etapa final después de un proceso de evaporación clásico.
  2. Evaporador y cristalizador integrados en una única unidad que combina ambos procesos. Esta solución es adecuada para caudales pequeños y difíciles de tratar.

Dependiendo de cuál sea la composición de las aguas residuales a tratar, un proceso de evapo-cristalización permite separar sus componentes y recuperar productos secundarios, que pueden ser reutilizados o vendidos. Así sucede con el aceite de aguas aceitosas, que se puede vender como un producto secundario con un contenido de agua inferior al 5%, o con la recuperación de hidróxido de aluminio, que puede utilizarse posteriormente como producto químico, por citar algunos ejemplos.

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