Condorchem Envitech | English

Ingeniería ambiental

|

Tratamiento de aguas residuales, efluentes y aire al servicio del Medio Ambiente

Tratamiento del alpechín

Tratamiento del alpechin

Tratamiento del alpechín

El alpechín es un líquido negruzco y fétido, formado principalmente por agua, materia orgánica y minerales, que se obtiene en el proceso de extracción del aceite de oliva. Este residuo relativamente rico en materias orgánicas es un elemento de contaminación que crea un problema real a la industria oleícola.

Antiguamente los productores acostumbraban a vertirlo a los cauces de los ríos o al alcantarillado pero en la actualidad debe ser depurado o tratado para obtener energía o agua para regadío u otros usos.

Las principal técnica para la minimización de residuos industriales líquidos utilizada en estos casos es la evaporación al vacío combinada con otros procesos de depuración de aguas residuales.

Tras estos procesos obtenemos unas aguas evaporadas y destiladas, las cuales son sometidas a un proceso purificador de forma que cumplan con los parámetros de vertidos exigidos por normativa.

A continuación os dejamos con un artículo que permite conocer más en detalle las características del alpechín y su tratamiento. Dicho documento y los procedimientos que en el se describen han sido elaborados por:

García Moreno, Angel. Procedimiento integral para la industrialización de alpechines y su depuración en almazaras y centros de repaso de alperujos. Patente ES2110912 (16-02-1998)

Canet Benavent, Miquel. Procedimiento para la industrialización de subproductos de almazara y producto obtenido. Patente ES2277490 (29-11-2004)
pdfTratamiento Alpechín

La contaminación en el sector de la aceituna, soluciones en vías de desarrollo

olivoSin duda alguna, España es el país de la aceituna. El sector aceitunero ostenta una gran relevancia en el conjunto de la industria agroalimentaria nacional, ya que nuestro país lidera el mercado mundial, tanto en volumen de producción como en exportaciones a otros países.

Aquí, un total 2.568.383 hectáreas de olivar producen una media de 503.000 toneladas de este fruto anualmente, lo que supone un 26% del total de la producción mundial. Esta cifra sitúa a España como el principal productor en el mundo, por delante de Egipto y Turquía.

Por otra parte, cabe destacar que el sector crea un total de 7.500 empleos directos, lo que supone más de 6 millones de jornales en la recolección y el cultivo del olivo, a lo que se añaden los originados por las empresas y fábricas auxiliares, como el vidrio, la hojalata, el cartonaje, la maquinaria, etc.

Con este panorama, no es de extrañar que los problemas medioambientales que acechan al mercado de la aceituna desemboquen en una búsqueda constante de soluciones desde diferentes frentes, entre las que a día de hoy destacan los evaporadores al vacío. Estos problemas medioambientales vienen dados por la contaminación que genera la producción y el tratamiento de la aceituna en sus diferentes variantes, incluido su tratamiento para convertirla en aceite.

El aumento del control con importantes sanciones administrativas, económicas, e incluso, amenazas de cierre y de cárcel que provienen de las normativas nacionales y europeas en materia de contaminación, han motivado la urgencia en la investigación de soluciones entre las empresas del sector y la Administración, ante las escasas alternativas que hasta hace poco existían para la minimización de residuos industriales líquidos, como los caldos residuales y los distintos vertidos tóxicos originados en los procesos de producción.

right (más…)

Contaminación Atmosférica por Olores

airepuroLa presencia, o mejor dicho la ausencia, de malos olores en una atmósfera es un aspecto fundamental cuando se habla de calidad ambiental del aire. De hecho, la contaminación atmosférica por olores es un problema para el que desde hace décadas se vienen aportando soluciones, que en su mayoría consisten en limitar la emisión de moléculas que provocan malos olores en concentraciones que no alcancen su umbral olfativo. Con este fin se han desarrollado técnicas de eliminación de olores en estaciones depuradoras de aguas residuales tanto urbanas como industriales, así como otras técnicas de tratamiento de aire entre las que podríamos destacar la adsorción en carbón activo o el lavado de gases.

Por otra parte, para lo que es la medición de las concentraciones de moléculas odoríferas se acostumbran a utilizar técnicas de Análisis Químico entre las que cabe destacar la cromatografía de gases. Sin embargo, conviene precisar que el Análisis Químico no determina olores, sino que identifica y cuantifica las moléculas que los producen.

A pesar de la existencia de este problema, es curioso constatar que, durante décadas, no se han desarrollado normativas conducentes a limitar la inmisión de malos olores: ni en la UE ni en España. Esto obedece, fundamentalmente, a que el olor es una sensación subjetiva cuya medida ha necesitado primeramente del desarrollo empírico de una técnica sensorial, que una vez acreditada por su utilidad, ha permitido definir una metrología normalizada.

Esta técnica sensorial es la Olfatometría, que se ha desarrollado y acreditado en las últimas décadas, y que desde febrero de 2005 ha sido recogida en la norma UNE- EN 13725 sobre “Calidad del aire- Determinación de la concentración de olor por Olfatometría Dinámica”. Esta norma debería servir de base para la promulgación de normativas de calidad ambiental, como ha sucedido en Cataluña con su Anteproyecto de Ley contra la Contaminación Odorífera.

Así pues tenemos ante nosotros un panorama en el que, por un lado, se contempla que se puede abrir paso a la adopción práctica de esta nueva tecnología mediante leyes y normativas en las Comunidades Autónomas y en el Estado. Y, por otro lado, que la aportación de la Química Analítica en el análisis de moléculas odoríferas y la Olfatometría en el análisis de olores constituyen dos técnicas complementarias cuyo adecuado acoplamiento permite el diseño de alternativas para la solución de problemas de contaminación atmosférica por olores.

Os dejamos un completísimo artículo elaborado por CONAMA en el que se exponen las posibilidades de la Olfatometría con vistas al desarrollo de leyes y normativas, así como un estudio comparativo de las posibilidades de complementar Análisis Químico y Olfatometría.

pdfDescargar articulo completo

Solución a un problema de lixiviados en un vertedero de RSU

residuos_defCondorchem Iberica ha ganado el concurso para llevar a cabo la segunda fase de la ampliación de la planta de residuos urbanos del Segriá, en la provincia de Lérida.

Un problema muy común en los vertederos de residuos sólidos urbanos (RSU), como es el caso que nos ocupa, es que se generan unos efluentes líquidos muy contaminantes que suponen un serio problema medioambiental: los lixiviados. Dichos efluentes proceden de la degradación y descomposición de la materia orgánica presente en estos residuos, así como del agua de lluvia que percola a través de ellos.

En consecuencia, en un vertedero de RSU se generan unos efluentes líquidos de color oscuro y olor penetrante que no pueden verterse sin un tratamiento previo, y que se caracterizan por una muy elevada carga orgánica, alta conductividad, fuerte presencia de iones metálicos y también por un elevado contenido en nitrógeno amoniacal.

El doble objetivo de esta ampliación es obtener una planta con capacidad para tratar una mayor cantidad de residuos, provenientes de diversas poblaciones cercanas al vertedero, y mejorar al mismo tiempo la eficacia en los sistemas de tratamiento empleados con los residuos urbanos que se reciben, de forma que los resultados obtenidos se ajusten a las normativas estatales y europeas.

En este sentido, cabe destacar que el tratamiento actual de los lixiviados en el vertedero comarcal permite reducir 100 litros de líquido con materia residual a unos 50. Con la nueva planta, que se unirá a la ya existente, la fracción resultante será de 25, lo que supone un importante avance. Además, estos desechos se transportaran a otra planta externa para completar su tratamiento y reducirlos a una pasta de residuos inerte que pueda almacenarse.

Aunque originalmente se optó por realizar tratamientos de depuración fisico-química de aguas residuales y/o biológicos en este tipo de efluentes, para obtener los resultados deseados será necesario desarrollar y poner en marcha tratamientos físicos de concentración, que ofrecen una mayor eficacia y rendimiento en estos casos. En especial, los sistemas de evaporación al vacío combinados o no con ósmosis inversa previa o posterior, dado el elevado porcentaje de minimización del lixiviado y la obtención de un agua depurada resultante que permite ser adecuada a vertido de una forma sencilla, incluso cuando los límites son los más exigentes. Otra de las ventajas de estos sistemas son los muy moderados costes de tratamiento.

Además, en los casos en que exista en el vertedero generación de biogás, éste puede aprovecharse como fuente energética de aporte al sistema de evaporación al vacío, bien mediante una caldera con quemador de biogás, o bien mediante sistemas de cogeneración.