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Ingeniería ambiental

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Tratamiento de aguas residuales, efluentes y aire al servicio del Medio Ambiente

Cristalización de sal y agua (tratamiento de efluentes)

cristalización de sal y cristalizadores industrialesLa cristalización es un método de separación en el que se produce la formación de un sólido (cristal o precipitado) a partir de una fase homogénea, líquida o gaseosa. El sólido formado puede llegar a ser muy puro, por lo que la cristalización también se emplea a nivel industrial como proceso de purificación. La cristalización de sal, o tratamiento de salmueras, es un proceso muy habitual en procesos industriales que generan aguas residuales.

Para que la cristalización se pueda llevar a cabo es condición indispensable que la solución se encuentre sobresaturada. Los procesos de cristalización difieren unos de otros en el método mediante el cual se consigue la sobresaturación. En general, se puede conseguir de tres modos diferentes:

  • Sobresaturación producida por enfriamiento de la solución con evaporación despreciable.
  • Sobresaturación producida por evaporación del disolvente con poco enfriamiento.
  • Evaporación por combinación de enfriamiento y evaporación en evaporadores adiabáticos (cristalizadores al vacío).

Cabe tener presente que para utilizar los cristalizadores en los que la sobresaturación se logra mediante enfriamiento, los solutos deben tener una curva de solubilidad que disminuya significativamente con la temperatura. En aquellos casos en que la solubilidad no depende prácticamente de la temperatura, la sobresaturación se consigue evaporando el disolvente. Y cuando se utiliza la combinación de enfriamiento y evaporación, una solución se somete a condiciones de vacío para que el disolvente se evapore de manera repentina y la solución se enfríe adiabáticamente.

Este último método es el más utilizado a nivel industrial para provocar la sobresaturación. A la práctica, existe una amplia variedad de cristalizadores industriales, cada uno diseñado específicamente para conseguir de forma óptima la sobresaturación de la solución, en función de las características y propiedades de ésta.

El proceso de cristalización no es sencillo y la etapa más importante consiste en la formación de cristales sólidos en el seno de la solución líquida. La solución se concentra y se enfría hasta que la concentración del soluto es superior a la solubilidad a dicha temperatura y el soluto forma cristales casi puros.

La velocidad de crecimiento de un cristal se conoce como velocidad de cristalización. El crecimiento ocurre primero con la formación del núcleo y luego su crecimiento se va produciendo de forma gradual. Cuando la concentración es superior a la sobresaturación, la nucleación –formación de núcleos– se produce de forma natural, espontánea y rápida. La velocidad de cristalización se puede expresar mediante la siguiente ecuación empírica:

formula velocidad de cristalización

Dónde:

  • B: velocidad de nucleación (núcleos formados por unidad de tiempo y de volumen de solvente)
  • N: número de núcleos formados por unidad de volumen de solvente
  • t: tiempo
  • k, i: parámetros empíricos
  • (C-C*): sobresaturación
  • C: concentración del soluto en la solución
  • C*: concentración de saturación del soluto

De la ecuación se deduce que la velocidad de nucleación es función directa de la sobresaturación. Se ha comprobado que cuando la sobresaturación es elevada, la velocidad de nucleación –y también la velocidad de crecimiento del cristal– también son elevadas, dando lugar a cristales pequeños, imperfectos y con impurezas. Y al revés, cuando la sobresaturación es baja, la velocidad de formación es pequeña, el crecimiento de los cristales es regular y se obtienen cristales de gran tamaño y de elevada pureza.

Cristalización de salmueras y sales

En la cristalización se distinguen principalmente dos pasos: la nucleación y el crecimiento de los cristales. Ambos procesos se producen, si las condiciones son favorables, en la zona sobresaturada de la gráfica. No obstante, para la nucleación se requiere más sobresaturación que para el crecimiento. El área de formación nuclear donde se da la sobresaturación se denomina zona inestable, mientras que el área de crecimiento se conoce como zona metaestable. Para la nucleación es necesario que la solución llegue a la zona inestable. Sin embargo, una vez allí́, los núcleos crecerán demasiado rápido y los cristales resultantes serán muchos y muy pequeños. Para conseguir la formación de cristales lo más grandes y puros posible, es necesario controlar la cantidad de núcleos en formación. Si la solución no contiene impurezas ni cristales de su propio tipo, el núcleo sólo puede ser formado por nucleación homogénea. Si algunas partículas extrañas están presentes, la nucleación se facilita y el proceso es conocido como nucleación heterogénea. Ambas nucleaciones, la homogénea y la heterogénea, toman lugar en ausencia de cristales de la propia solución y son colectivamente conocidas como nucleación primaria. La nucleación secundaria se refiere al proceso de formación de cristales que está condicionado y producido por la presencia de partículas de la misma fase en el sistema sobresaturado.

Por otra parte, el proceso de cristalización tiene numerosas aplicaciones industriales y no siempre la obtención de unos cristales puros es el objetivo principal de este proceso. A menudo se da el caso que interesa el proceso de cristalización como integrante en un tratamiento más amplio de efluentes líquidos. En este caso, el objetivo principal es la separación de la contaminación presente en un efluente del propio solvente, de forma que se obtenga el solvente puro y la contaminación en forma sólida, para facilitar su gestión de forma económica. Por ejemplo, esta aplicación de la cristalización es indispensable en los procesos de vertido cero, en los que el efluente se separa en dos corrientes, la del solvente relativamente puro y apto para su reutilización, y la de la contaminación en estado sólido o semi-sólido.

Así pues, la cristalización también se presenta como una excelente solución en aquellos casos en los que el objetivo principal no es la obtención de un producto sólido de elevada pureza, como ocurre en las siguientes aplicaciones:

  • Tratamiento de efluentes con una elevada carga contaminante
  • Tratamiento de efluentes cuando las técnicas convencionales no son efectivas (como en el caso de las salmueras)
  • Imposibilidad de poder verter los efluentes tratados
  • Tratamiento de efluentes cuya composición fluctúa y es muy variable

Actualmente, se puede disponer de cristalizadores para el tratamiento de aguas con sales que son muy competitivos en cuanto a eficiencia energética, al basarse en una evaporación al vacío por bomba de calor, y muy robustos en cuanto a su funcionamiento.

Tratamiento de emulsiones (aguas residuales aceitosas)

tratamiento de emulsiones aceitosasAunque se dice que «aceite y agua no se mezclan», y en gran parte es cierto, sí que pueden existir como una solución, la cual se la conoce con el nombre de emulsión. El tratamiento de emulsiones, o aguas residuales aceitosas, es imprescindible debido al alto contenido contaminante de estos efluentes.

En una emulsión en la que el agua es el componente mayoritario, el aceite aparece como gotas dispersas de forma uniforme en toda la fase acuosa. La concentración y el tamaño de las gotas de aceite dependen básicamente de la agitación. Si la emulsión se deja reposar, los dos componentes tendrán tendencia a irse separando debido a la diferencia de densidad. Aunque generalmente no se conseguirá una separación perfecta y parte de las gotas de aceite permanecerán en suspensión en el agua. Existen compuestos, como los tensoactivos, que son emulsionantes (o emulgentes), es decir, mantienen mezcladas dos sustancias que son inmiscibles.

En múltiples aplicaciones industriales se generan emulsiones aceitosas, como es el caso de:

  • Aguas contaminadas con hidrocarburos.
  • Agua inyectada en pozos de perforación para desplazar el aceite.
  • Lubricante en procesos de mecanizado, utilizado para reducir el desgaste de las piezas metálicas.
  • Aguas de enjuague en procesos galvánicos y de tratamiento de superficies.

En todos estos casos, tanto si se desea verter estos efluentes a la red pública de alcantarillado como si se tiene la intención de reutilizar el agua, será necesario un sistema eficiente de tratamiento de emulsiones aceitosas. Existen diferentes procesos que permiten este objetivo, si bien no hay ninguna técnica que sea adecuada para todas las situaciones que se puedan dar, a excepción de la evaporación al vacío. Lo procesos más utilizados para la separación del agua del aceite son los siguientes:

Flotación por aire disuelto (DAF). En unas condiciones de ausencia de agitación, se aprovecha la diferencia de densidad para separar el aceite del agua por flotación. A medida que se van formando las gotas de aceite en el seno de la fase acuosa, van ascendiendo hasta la superficie. Para acelerar el proceso de flotación del aceite, se burbujea aire por la parte inferior del tanque. La separación es eficiente pero se requiere un gran espacio y equipos de dimensiones considerables cuando el caudal a tratar es elevado. No obstante, esta técnica no es viable cuando las emulsiones de aceite y agua son estables, casos en los que se debe intentar previamente romper la emulsión mediante la adición de algún producto químico.

Evaporación al vacío. El proceso de evaporación es el único que permite separar el aceite del agua sin la necesidad de pretratar el efluente y sin requerir más procesos posteriores, puesto que el agua producida es de elevada calidad y permite su reutilización directa. En cuanto a los residuos, a diferencia de los procesos de membranas, no genera ningún otro efluente residual. Se genera un residuo semisólido que por su composición se puede revalorizar en otros procesos, como en una codigestión anaerobia. Otra gran ventaja de la evaporación al vacío de los efluentes aceitosos es su elevada capacidad de adaptación a las características cambiantes del efluente a tratar, lo cual hace que se trate de una alternativa robusta y eficaz. Además, al operar en condiciones de vacío, el consumo energético es contenido obteniéndose una elevada eficiencia energética. Son equipos compactos y por lo general no se requiere de un gran espacio físico y su utilización es sencilla y puede ser automatizada. Sin duda, es la alternativa clave para el tratamiento de los efluentes aceitosos.

Tratamiento biológico. La eliminación de aceites y grasas mediante degradación biológica, aunque es posible, presenta una serie de dificultades que se deben salvar, tanto en condiciones aerobias como en anaerobias. En primer lugar, el aceite y las grasas no disponen de una composición que permita su biodegradación si no se dosifican productos químicos o se mezclan con otros residuos, de manera que los microorganismos hallen todos los nutrientes que necesitan para su crecimiento. En segundo lugar, el proceso biológico no soporta bien fluctuaciones en el caudal o en la carga de entrada. Además, en un proceso aerobio, la biodegradación de aceites y grasas conlleva un gran consumo de oxígeno, lo cual requiere un elevado consumo de energía y unos costes de operación elevados. Y finalmente, el funcionamiento de este proceso necesita de un operador cualificado.

Membranas VSEP. La utilización de membranas filtrantes potencialmente puede permitir la producción de agua de gran calidad a partir de cualquier emulsión de aceite en agua. No obstante, la filtración mediante membranas tiene un talón de Aquiles: el ensuciamiento de las membranas, el cual es debido a la formación de una capa formada por una biopelícula, materia orgánica, depósitos inorgánicos o de naturaleza coloidal, etc. Esta capa se acumula sobre las membranas por procesos naturales durante el proceso de filtración y produce una disminución en la capacidad de tratamiento. Para subsanar este problema se han desarrollado las membranas vibratorias VSEP. Se trata de una técnica alternativa en la que la producción de ondas de cizallamiento en la superficie de la membrana tangentes a la superficie de ésta realiza la acción de limpieza. La vibración de la membrana y la producción de las ondas de cizallamiento consiguen que los sólidos depositados sobre la superficie de la membrana se resuspendan en el líquido y sean arrastrados por éste, exponiendo de nuevo los poros de la membrana al líquido. Una gran diferencia en relación a las membranas convencionales consiste en que el diseño básico es vertical en vez de horizontal, lo cual hace que el espacio necesario por unidad sea menor que en otros sistemas de separación.

Esta técnica, aunque genera un caudal de agua de gran calidad, también genera un efluente concentrado que requiere su correspondiente gestión. Además, para alargar la vida útil de las membranas vibrantes, es conveniente realizar un pretratamiento del alimento. Como en cualquier proceso de membranas, el cuidado, limpieza y mantenimiento de las membranas son factores muy importantes a tener en cuenta.

En resumen, las emulsiones aceitosas deben ser tratadas con anterioridad a su vertido. Existen diferentes procesos que pueden separar el aceite del agua e incluso producir un efluente de agua de elevada calidad que permita su reutilización. De entre todas las alternativas posibles, la que presenta mayores ventajas es la evaporación al vacío, por su sencillez, flexibilidad, robustez y eficacia.

Generación de energía a partir de aguas residuales urbanas: Proyecto LIFE SAVING-E

Aguas residuales urbanasEn el proceso de tratamiento de las aguas residuales urbanas se consume grandes cantidades de energía, siendo el coste de la energía uno de los costes más importantes de todo el proceso de depuración. Con la finalidad de disminuir el elevado coste de la energía, un grupo de investigación del Departamento de Ingeniería Química Biológica y Ambiental de la Universitat Autònoma de Barcelona está desarrollando el proyecto LIFE SAVING E, coordinado por el Dr. Julián Carrera y financiado por el programa LIFE de la Unión Europea, el cual se plantea como objetivo la modificación del proceso de depuración para que éste pase de consumir energía a producirla en términos de balance neto. De hecho, se estima que a nivel de la Unión Europea un sistema así supondría un ahorro de entre 500 y 1.000 millones de euros al año para los países de la Unión.

El Dr. Julián Carrera ha accedido amablemente a responder a las preguntas planteadas por Condorchem Envitech para que los lectores de este blog puedan conocer mejor el proyecto LIFE SAVING E.

Dr. Carrera, ¿cómo es posible que una depuradora urbana sea capaz de generar energía en vez de consumirla?

Actualmente, en una depuradora urbana se eliminan básicamente dos tipos de contaminación, la materia carbonosa y la que contiene nitrógeno. Para llevar a cabo el proceso es necesario aportar aire, hecho que provoca un elevado consumo de energía. Una parte de esta energía, hoy en día sí que se puede recuperar al producir biogás. El biogás es una mezcla de metano y CO2 que se produce en un proceso biológico llamado digestión anaerobia. El problema reside en que sólo se recupera aproximadamente el 40% de la energía total que se consume. Por lo tanto, en el balance global, actualmente las depuradoras consumen energía. Lo que en este proyecto se desea conseguir es poder destinar a la producción de biogás la totalidad del carbono orgánico que contiene el agua residual que entra en la depuradora. El biogás se genera a partir del carbono orgánico del agua residual y, en estos momentos, una parte del carbono orgánico no se puede utilizar para producir biogás porque se necesita para eliminar el nitrógeno. El proyecto LIFE SAVING-E, lo que introduce como novedad, es la eliminación del nitrógeno sin la necesidad de utilizar carbono orgánico. Así, se puede dedicar todo el carbono orgánico a la producción de biogás, produciendo mayor cantidad de biogás y, por tanto, mucha más energía.

Entonces, el factor clave que hace innovador el proyecto es el la posibilidad de eliminar el nitrógeno sin la necesidad de consumir carbono orgánico. ¿Cómo es esto posible?

Así es. Actualmente, para eliminar el nitrógeno se llevan a cabo dos procesos biológicos. El primero se denomina nitrificación y en él se necesita oxígeno; el segundo se llama desnitrificación y requiere el consumo de carbono orgánico. Para eliminar el nitrógeno sin consumir carbono orgánico, se utilizará el primer paso – la nitrificación, en el que se necesita oxígeno -, pero se llevará a cabo de una manera más corta de lo que se hace actualmente. Por tanto, se utilizará una menor cantidad de oxígeno del que se requiere actualmente. Aquí ya se produce un ahorro en el consumo de energía. Y, por otro lado, el segundo proceso – la desnitrificación , se realizará sin consumir carbono orgánico utilizando un tipo de bacterias novedoso que actualmente no se utilizan en las depuradoras. Son llamadas bacterias anammox, crecen de forma autótrofa – sin utilizar el carbono orgánico en su crecimiento – y fueron encontradas el año 1995, relativamente hace poco tiempo.

¿Qué hacen las bacterias anammox para eliminar el nitrógeno sin necesidad de carbono orgánico?

El nitrógeno llega a la depuradora en forma de nitrógeno amoniacal. Actualmente, el nitrógeno amoniacal primero se debe oxidar a nitrato y posteriormente el nitrato se reduce a nitrógeno gas, que se libera a la atmósfera al ser un gas inocuo. Lo que hacen las bacterias anammox es transformar amonio y nitrito en nitrógeno gas. Y esto lo hacen sin consumir carbono orgánico. Para conseguir que este proceso sea posible, previamente parte del amonio que entra a la depuradora se debe oxidar parcialmente a nitrito. Esta conversión consume mucha menos energía que lo que se hace actualmente, que es oxidar todo el amonio hasta nitrato. De hecho, se puede ahorrar hasta un 50% del oxígeno, por lo que ya se ahorra energía. Y después, las bacterias anammox, que son anaerobias, son capaces de utilizar nitrito y amonio para producir nitrógeno gas, sin consumir ni oxígeno ni carbono orgánico.

¿Qué cantidad de energía se puede llegar a producir introduciendo estos cambios en el proceso?

Actualmente, una depuradora urbana consume al año entre 8 y 16 kWh por habitante. Esto traducido al ámbito de la Unión Europea equivale a entre 500 y 1.000 millones de euros. Con el nuevo proceso se pretende no sólo producir energía suficiente como para compensar el consumo – que además se habrá reducido -, sino que si todo funciona correctamente, se podría llegar a producir un excedente. En este caso se podría llegar a generar, en término de balance neto, hasta 9 kWh por habitante y año. Además, el proceso conlleva una importante reducción de la emisión de gases de efecto invernadero, por el ahorro energético producido y por la generación de energía mediante una fuente limpia.

Este nuevo proceso se encuentra en fase de desarrollo, ¿cuáles crees que serán las principales dificultades técnicas que se deberán superar?

Bien, las bacterias anammox presentan buenas velocidades de crecimiento a temperaturas elevadas. No obstante, se ha observado que su crecimiento se ve ralentizado a temperaturas de entre 10 y 15 ºC, que es la que puede existir en las depuradoras en invierno. También se prevé otro reto relacionado con la estabilidad de la producción biológica de nitrito a temperaturas bajas, que si todo va bien, se superará con un novedoso sistema de control que hemos desarrollado nosotros mismos.

¿En qué fase se encuentra el proyecto actualmente?

El desarrollo de nuevas tecnologías es un proceso lento. Esta tecnología se lleva desarrollando en el laboratorio desde hace tres años. A partir de los resultados obtenidos, muy buenos, se ha solicitado un proyecto LIFE para seguir trabajando a una escala mayor. Hasta el momento se ha trabajado con reactores de 5 litros y ahora, con la financiación de la Unión Europea, se va a trabajar con una planta piloto que tendrá unos 1.000 litros. Es un proyecto con un horizonte temporal de tres años y medio, empezó en octubre de 2015 y ahora se está construyendo la planta piloto. Estará instalada en una EDAR real en junio de este año y estará operando aproximadamente unos tres años. Cuando el proyecto finalice, sobre marzo de 2019, se tendrán suficientes datos para poder acometer con éxito el escalado hasta escala real. En ese momento la tecnología necesaria para la operación del proceso a escala real también estará ya desarrollada.

Y ya para finalizar, ¿quién está detrás de este proyecto?

Se trata de un proyecto financiado por la Unión Europea y formado por cuatro socios. La investigación más básica la realizó nuestro grupo de investigación – GENOCOV – que pertenece al departamento de ingeniería química, biológica y ambiental de la Universitat Autònoma de Barcelona. Existe también un socio tecnológico y empresarial, la empresa Depuración de Aguas del Mediterráneo, que es la empresa explotadora de la EDAR donde se ubicará la planta piloto. Además, forma parte del proyecto la administración pública, la Agencia Catalana del Agua, que es la propietaria de la EDAR donde se ubicará la planta piloto y quien en definitiva decidirá si esta tecnología se puede implementar o no de forma práctica. Finalmente, el último socio es una asociación sin ánimo de lucro, llamada Plataforma Europea del Agua, que se encarga de la difusión del proyecto en el ámbito de la Unión Europea.

Para concluir, por parte de Condorchem Envitech, desearle suerte al coordinador del proyecto LIFE SAVING-E, el Dr. Julián Carrera, encargado de dirigir una iniciativa que construirá a escala piloto una planta de depuración de aguas residuales urbanas que, en lugar de consumir energía, la generará. Este proyecto, sin duda, cambiará la forma de percibir el agua residual, pasando de verla como un residuo a apreciarla como un recurso.

Ósmosis forzada para el tratamiento de aguas salinas

Ósmosis forzadaLa ósmosis forzada (en inglés Forward Osmosis, o FO) es una tecnología emergente de membranas que presenta una serie de características ventajosas en relación a la ósmosis inversa. Aunque actualmente se presenta como una tecnología complementaria, tiene proyección suficiente para llegar a ser la opción de referencia en numerosas aplicaciones.

A nivel industrial, la ósmosis forzada se basa en el fenómeno natural en el que un solvente fluye desde una región con una baja presión osmótica, a través de una membrana semipermeable, hasta otra región con una elevada presión osmótica. Este fenómeno ocurre continuamente en la naturaleza, en las plantas, en los árboles, en las bacterias, en las células animales, etc.

La ósmosis forzada es un proceso mediante el cual se produce agua de gran calidad a partir de un efluente acuoso con mayor o menor grado de contaminación, utilizando una membrana semipermeable y una solución con una elevada presión osmótica. En el proceso se consume muy poca energía, puesto que se lleva a cabo a presiones muy bajas y a temperatura ambiental, siendo ésta una de las ventajas más destacadas.

Para la explotación del fenómeno natural en aplicaciones concretas, se pueden utilizar dos fluidos con diferentes presiones osmóticas para que, por ejemplo, agua pura de una solución de agua marina, fluya a través de la membrana para diluir una solución con una presión osmótica aún mayor. Es importante destacar que este fenómeno natural se produce a temperatura ambiente y sin la necesidad de aplicar una presión importante. La única energía necesaria externa es la que se requiere para superar la resistencia a la fricción en ambos lados de la membrana (normalmente, 2-3 bar). La solución de elevada presión osmótica se la conoce como «agente osmótico» (draw solution en inglés) y debe de ser de manipulación sencilla y segura, de preparación sencilla y de separación fácil del producto final (generalmente agua de alta calidad).

En comparación con un sistema de ósmosis inversa convencional, la ósmosis forzada presenta una larga lista de ventajas. La principal reside en el hecho de que la ósmosis forzada se lleva a cabo a presiones reducidas, con el consecuente ahorro energético que ello representa. Asimismo, las membranas de ósmosis forzada son más resistentes al ensuciamiento y toleran mejor el cloro, por lo que las limpiezas son menos necesarias y más efectivas, alargando así la vida útil de las membranas. No obstante, la ósmosis forzada no produce agua de alta calidad apta para su uso en una única etapa, puesto que después de la etapa de ósmosis forzada el agua está mezclada con el agente osmótico y se precisa de una segunda etapa para separar el agente osmótico del agua producida. En la segunda etapa, se regenera el agente osmótico a la vez que se produce el agua de alta calidad (figura 1).

Los dos procesos, el de ósmosis forzada y el de regeneración del agente osmótico, están unidos por la recirculación de la solución del agente osmótico, la cual tiene una presión osmótica superior a la del alimento. El agente osmótico concentrado permite que se produzca el flujo de agua pura desde la solución alimento. Como consecuencia, el agente osmótico se diluye con el flujo de agua pura que atraviesa la membrana. El agente osmótico diluido, posteriormente, se concentra al separarlo del agua pura en el sistema de regeneración. La combinación de la operación de los dos sistemas es un parámetro clave en el diseño del sistema para que la operación del conjunto sea sencilla, robusta y fiable.

esquema ósmosis forzada

Las ventajas más importantes de la ósmosis forzada en relación a la ósmosis inversa convencional son las siguientes:

  • Consumo energético menor, especialmente en el caso de soluciones con presiones osmóticas elevadas.
  • Baja propensión al ensuciamiento de la membrana.
  • Limpieza más fácil y efectiva de la membrana.
  • Mayor vida útil de la membrana.
  • Costes de operación más bajos.

La ósmosis forzada puede ser utilizada en una amplia variedad de aplicaciones posibles, ya que permite el tratamiento de aguas marines y salmueras, de aguas con sales minerales y metales, de efluentes con alta carga orgánica y de efluentes con sílice entre otros tipos de efluentes, siendo las más destacadas las que se relacionan a continuación:

  • Producción de agua en zonas con problemas de escasez.
  • Tratamiento de efluentes cuando la normativa obligue a la reutilización.
  • Implantación de un sistema de vertido cero.
  • Tratamiento de efluentes complejos y difíciles de tratar con tecnologías convencionales.
  • Alternativa viable cuando se requiera reducir el consumo de energía.

Así pues, la ósmosis forzada es una tecnología emergente, totalmente viable y fiable, que se presenta como una clara competidora de la ósmosis inversa convencional y de otras tecnologías de separación. A modo de resumen, la ósmosis forzada:

  • Es un proceso alternativo a la ósmosis inversa, en el que se reduce la energía y se disminuye la proporción de rechazo producido.
  • Es una tecnología que se presenta como una alternativa emergente a los procesos de evaporación térmica convencionales.
  • Permite una amplia variedad de aplicaciones diferentes.
  • Es una tecnología emergente que se seguirá desarrollando y aún se obtendrán mejores rendimientos.
  • Reduce costes de inversión y de operación en las aplicaciones de vertido cero en comparación con otras tecnologías.
  • Las próximas mejoras servirán para reducir las necesidades del pretratamiento e incrementar aún más su eficiencia.

Condorchem Envitech pone al alcance de sus clientes el diseño e implantación de sistemas óptimos de ósmosis forzada. Concretamente, dispone de tres opciones de tratamiento mediante esta tecnología, en las que el agente osmótico es una solución termolítica, capaces de satisfacer las necesidades de muy diversos clientes,. Las opciones tecnológicas son las siguientes:

OPCIÓN 1

  • Solución focalizada en la membrana.
  • Elevada recuperación de agua, incluso en el caso de efluentes que ensucian considerablemente la membrana.
  • Tratamiento para efluentes con sílice, contaminación orgánica y minerales.

OPCIÓN 2

  • Tecnología considerada el buque insignia de la ósmosis forzada.
  • Máxima recuperación de agua de alta calidad.
  • Tratamiento de salmueras de hasta 250.000 ppm de sólidos disueltos totales.

OPCIÓN 3

  • Recuperación completa del agua. Solución de vertido cero.
  • Combina tecnología MBC con cristalizadores.
  • Mejora de la eficiencia en relación a los procesos de evaporación multiefecto.